[Opinión] “Así es la cosa no más”: la resignación frente al futuro
Por Pedro Carvallo, investigador del Observatorio Social de la Universidad del Alba.
Vivimos en tiempos complejos, si acaso algún tiempo no lo fue a su manera. Sin embargo, cada tiempo tiene sus particularidades. La complejidad del actual radica en su capilaridad, su inabarcabilidad, su permeación y su alcance, más que en su catástrofe visible.
A veces con dificultad, pero todavía sinceramente, creo que ante todo esto las ciencias sociales tenemos algo que proponer. En un tiempo que se caracteriza por la percepción de que las ciencias sociales y humanidades son inútiles, bonitos libros en el estante y nada más, tenemos la tarea de reivindicar su lugar. Las soluciones rápidas no las ofreceremos, o al menos si queremos tomarnos en serio. Lo que sí podemos hacer es imaginar futuros posibles, o al menos hacer ver a las nuevas generaciones que un futuro es posible.
En todas partes la incertidumbre y el miedo están tiñendo las conversaciones y las decisiones sobre el futuro. Tendemos a creer que estamos peor que ayer, y sobre mañana no sabemos, mejor no imaginarlo. Como mi disciplina es la sociología, permítanme agregar acá un poco de “campo accidental” que es, a veces, el mejor campo.
Vivo en un barrio que, rodeado de edificios sin conserje y códigos QR, mantiene locales de barrio, negocios familiares tradicionales y conversaciones entre vecinos. Éstas últimas pasaron, demasiado rápido, desde “el barrio está más peligroso” a “está todo caro, no se puede vivir así”. Hace unas semanas salí a dar vueltas por sus locales; primero al vivero, luego al negocio de la esquina por pan, luego al local de artículos de aseo. En el primero me atiende su dueño, de 80 años y una vida en esa esquina. Sólo transferencia o efectivo, me dice, “no tengo para tarjeta, y ya no voy a tener ya. Ya estoy viejo, me queda poco.” La procesión va por dentro, me dice luego, y “ya no tengo la energía que tenía antes para aguantarlas”. Además, me dice, “las cosas están malas, vaya a ver la cantidad de negocios de barrio que van a cerrar porque no pueden pagar el arriendo. Yo pronto voy a tener que cerrar, quedarme con las plantas fuera y durmiendo en la calle. No me alcanza para pagar las contribuciones. No es ‘politiquerío’, es la economía no más […] Esto no es política, así es la cosa no más.”
Al lado del vivero está el negocio donde compro pan. “Hola vecino”, me reciben. Ante el feriado que se avecina, conversamos sobre los planes que tenemos. “Me va a tocar trabajar no más”, me dice, “ni cantando nos dan feriado, si pa’ estos [los políticos] mientras más uno trabaje mejor […] Tienen la embarrá’, nos han hecho retroceder mucho ya. Es muy triste.” Cada vez más cabizbajo, continúo a comprar algunos artículos de aseo y jardinería. Con quien atiende volvemos a hablar del feriado que viene. Le va a tocar trabajar también, viendo la seguridad de un evento. “Igual, como están las cosas, quizá nadie va. Cobran entrada, y el consumo dentro y todo… Bueno, igual la gente se endeuda para estas cosas y va, si la gente quiere celebrar.”
En suma, las preocupaciones cotidianas son muchas más que el crimen que infunden las bandas “desbaratadas” todos los días en las noticias, y es difícil pensar que estamos notando la luz al final del túnel.
Por lo mismo, necesitamos seguir obstinados en la tarea de hacer diagnósticos de lo que pasa, y también empeñarnos en imaginar futuros. Pensando (aunque sea una parte de la jornada) más allá del paper particular con citas a quien se debe citar, intentando darles un sentido ulterior a los hallazgos, creando interpretaciones afianzadas en el mundo a partir de los datos, conociendo con la experiencia humana fuera del agente de IA lo que estamos diagnosticando y buscando que los años de investigación sean, al menos para algunos, una manera de canalizar la realidad y lo que viene.
¿Qué hacer ante líderes y gobernantes que en América Latina y el mundo amenazan con destruir los cimientos democráticos de décadas? ¿Pero qué hacer también, y sobre todo, con esa erosión que viene desde abajo (pido prestado el concepto a Juan Pablo Luna), antes de que esos gobernantes lleguen al poder? ¿Qué hacer con la soledad existencial de los jóvenes que están todo el tiempo conectados por redes sociales? ¿Y qué con esa sensación que los lleva a drogas duras y diversos vicios en la niñez? ¿Qué hacer con la pérdida de confianza en vías formales, y en que todo irá mejor que ayer?
En algunas universidades, centros, colegios y diversos espacios lo estamos intentando. A veces perdemos las esperanzas, y es difícil transmitir un posible cuando no se confía sinceramente en él. Pero de vez en cuando debemos volver, y saber que el futuro se construye imaginándolo, y no al revés.

Comunicador y empresario de medios con una trayectoria de más de 14 años en la industria. Es el actual propietario de SoloMultimedios SpA, empresa matriz que gestiona La Opinión Online, Solo Radio y Solo Multimedios Producciones. Miembro del directorio de la Asociación de Comunicadores de Hispanoamérica (ADC) y Representante Legal de la Organización de Comunicadores Asunción. Su experiencia editorial incluye una década de liderazgo como Director de Radio Asunción y la cobertura acreditada de eventos de trascendencia internacional, tales como la visita de S.S. Francisco a Chile y de forma ininterrumpida desde 2013 en el Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar y el Festival del Huaso de Olmué.
