Herniaplastía inguinal laparoscópica: Cirugía sin cicatrices de cara al futuro y de fácil solución

 

 En la actualidad, se está trabajando para la consolidación de nuevas técnicas de laparoscopía, que apuntan al uso de cirugías poco invasivas, con procedimientos novedosos que minimizan el impacto de las intervenciones quirúrgicas. En este sentido, la herniaplastía inguinal se presenta como una buena alternativa de ayuda médica. El Dr. Andrés Bottinelli, cirujano de Clínica Ciudad del Mar, sostiene que esta tecnología tiene pocos riesgos de complicaciones, baja mortalidad y cicatrices casi imperceptibles.

           Por Francisca Barrera T.

 

Dr. Andrés Botinelli, cirujano CCdM          Las hernias abdominales afectan a un alto índice de la población a lo largo de su vida. Sin embargo, no todas molestan ni pueden ser descubiertas de fácil manera, pero al hacerlo, una simple cirugía puede ser el remedio. En este sentido, el Dr. Andrés Bottinelli, médico cirujano de Clínica Ciudad del Mar, explica sobre esta nueva alternativa que sirve para decir adiós a este mal, a veces doloroso y en ocasiones crónico.

Una hernia abdominal es un órgano o tejido que pasa desde el interior del abdomen a través de un orificio en la pared de éste. Si bien existen diferentes tipos, como la umbilical e incisional, la inguinal ―que aparece en la ingle― es la más frecuente, pues se estima que uno de cada cuatro hombres y una de cada 50 mujeres, desarrollan este mal en algún momento de su vida.

“Esta enfermedad está asociada a pacientes con obesidad, problemas de próstata, fumadores con tos crónica y en ocasiones hasta en embarazadas. Esto se debe al aumento de la presión abdominal, donde los tejidos de por sí se vuelven más laxos, provocando dolor al agacharse o levantar algo”, explica el Dr. Bottinelli.

La hernia inguinal aparece siempre como una protuberancia visible entre la parte superior de la pierna y la inferior del abdomen, provocado por diferentes motivos, como el debilitamiento natural de los tejidos producto de la edad, ciertas heridas o la sobre exigencia de una musculatura poca trabajada.

 

Tratamiento

Para dar solución a la hernia inguinal, el Dr. Andrés Bottinelli indica que, pese a ser un tratamiento eminentemente quirúrgico, por años lo tradicional era someter al paciente a una cirugía abierta. Sin embargo, estudios médicos recientes han indicado que dicha práctica tiene una mayor ocurrencia de hernias, llevando a los especialistas a optar por técnicas más avanzadas, como lo es laparoscopía; alternativa que ha demostrado tener buenos resultados a largo plazo, sin ser tan invasiva.

En la laparoscopía, el cirujano introduce una cámara desde la zona umbilical, haciendo dos pequeñas incisiones laterales que subsanan de forma efectiva la protuberancia, con beneficios evidentes para el paciente, evitando las grandes incisiones de la cirugía abierta o convencional. Asimismo, es beneficiosa por la rápida recuperación, en tan sólo algunas semanas, y por ser superiormente estética.

“Esta técnica supone un paso más en la mínima invasión porque, a las ventajas frente a la intervención abierta, este procedimiento añade que con el paso del tiempo la cicatriz ni siquiera se ve, pues se encuentra en el propio ombligo”, detalla el especialista, quien recalca que la recuperación es mucho más efectiva cuando se practica esta operación.

Existen dos técnicas para llevar a cabo la laparoscopía. La primera es por vía peritoneal, que es la más común y menos compleja, y la realizan casi todos los cirujanos. Para corregir este defecto de los tejidos de la pared, la reparación requiere el uso de prótesis (malla), que entregan resistencia, bajo riesgo de infección y rechazo.

La segunda, en tanto, es la pre peritoneal, donde no se abre el peritoneo, es más segura y produce menos dolores post operatorios, ya que en vez de usar la malla, se utilizan unas gotas sellantes. Esta práctica se emplea en pocas instituciones médicas a nivel nacional, siendo las más reconocidas la de Clínica Ciudad del Mar y Clínica Santa María.

“Con este procedimiento no se entra al peritoneo, por lo que no existen riesgos de que la malla pueda quedar en contacto con los intestinos. Si eso llegara a ocurrir, sería bastante grave porque la malla se comería el intestino lentamente, provocando una fístula intestinal”, especifica el cirujano.

Ante este avance médico, el cirujano de Clínica Ciudad del Mar, Dr. Andrés Bottinelli sostiene que es importante, ante todo, reconocer y estar alerta a los síntomas de dolor al hacer movimientos, además de un aumento de volumen evidente en la parte de la ingle; chequearse a tiempo con un especialista, ya sea por examen físico o de imagenología, y finalmente optar por la intervención quirúrgica.

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