Participación temprana de vecinos de Malvilla facilitó la instalación de futura planta valorizadora de aceites usados

La iniciativa se concretó tras un proceso de diálogo que permitió la mejora anticipada del proyecto, que se plasmó en un acuerdo voluntario impulsado por la empresa Recvoil y la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC).

A toda marcha está la construcción de la planta procesadora industrial que producirá aceites base a partir de aceites lubricantes usados (ALU) mediante tecnología de punta. Del 100% de materia prima (ALU) que se recepcionará en planta, el 95% se valorizará y reinsertará en el mercado. Solo el 5% no es valorizable y se tratará como desecho, lo cual permitirá evitar la emisión de casi 19.500 toneladas de CO2 al año y contribuirá al cumplimiento de la Ley REP y al avance de la estrategia de economía circular en el país.

Sin duda, una buena noticia para las empresas responsables de hacerse cargo de las casi 123 mil toneladas de aceites lubricantes que se ponen cada año en el mercado nacional es la instalación de esta planta de revalorización de aceites lubricantes usados (ALU), que está en construcción en el Parque Industrial de San Antonio. Se espera que en los próximos 18 meses esté en capacidad de procesar 1.500 litros hora, equivalente a 12 millones de litros de ALU al año.

Para la planeación estratégica de esta planta recuperadora de ALU, que involucra una inversión de US$7,5 millones, la empresa Recvoil consideró un inédito trabajo de participación temprana con la comunidad de Malvilla de San Antonio, impulsado por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), que permitió la mejora anticipada del proyecto y dio origen en 2018 al primer Acuerdo Voluntario de Preinversión (APV) en la Región de Valparaíso.

La directora ejecutiva de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC), Ximena Ruz, asegura que “este proceso permitió garantizar la participación efectiva de la comunidad de Malvilla y autoridades locales, logrando importantes acuerdos en una etapa temprana, previo a su ingreso al SEA, contribuyendo con acciones concretas al desarrollo local y a una relación de largo plazo entre la empresa y la comunidad”.

El Acuerdo Voluntario de Preinversión (AVP) consistió en la ratificación pública de compromisos entre los miembros de la Mesa de Trabajo conformada por la Municipalidad de San Antonio, Junta de Vecinos y Comité de Agua Potable Rural de Malvilla, el Comité Comunal Ambiental de San Antonio y Recvoil.

Así, las preocupaciones y opiniones de la comunidad, recogidas en el proceso de participación, fueron incorporadas en la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del proyecto y su posterior ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA).

“Nuestra planta será un aporte a la sustentabilidad ambiental de la región y del país. Su operación estará basada en el concepto de economía circular, que se enfoca en utilizar y optimizar los recursos, convirtiendo los que fueron considerados desechos, en subproductos para nuevas materias primas que pueden ser reinsertados al mercado mediante la elaboración de nuevos productos. Queremos resaltar la importancia que ha tenido en todo este proceso el apoyo de la ASCC a través del Acuerdo Voluntario de Preinversión, el cual permitió que la comunidad, autoridades regionales, locales y nosotros lográramos acuerdos y generáramos confianza para lograr hacer realidad este tipo de proyectos verdes que van de la mano de las políticas de Estado y que generan inversión local”, sostiene Hernando Holguín, gerente general de Recvoil.

Con una capacidad de revalorización de ALU cercana al 10% del mercado, que evitará que sean procesados mediante aprovechamiento por combustión, la planta entregará una producción nacional de bases lubricantes recicladas que podrán ser usadas en el mercado local o destinadas a la exportación.

Los Acuerdos Voluntarios de Preinversión (AVP) son un programa piloto desarrollado por la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático, que se puso a disposición de los territorios a partir de 2016. Esta herramienta, inédita en el aparato del Estado, siguiendo la lógica de la voluntariedad de los Acuerdos de Producción Limpia, permite garantizar un diálogo entre las comunidades y los proyectos de inversión en sus territorios, promoviendo la adopción de altos estándares socio-ambientales y la construcción de relaciones de confianza de largo plazo.

A la fecha se han materializado ocho AVP a lo largo del país, en los que la ASCC ha cumplido un rol de garante, velando para que se cumplan los principios y criterios tanto en los procesos de participación temprana como de los acuerdos resultantes.

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