Sección Salud

[Salud] Contaminación por sustancias tóxicas (metales pesados)

Por Marcelo Hernández.

     Nuestro entorno lamentablemente se encuentra cada día más contaminado por elementos químicos que repercuten directamente en una disminución de nuestra calidad de vida.

Los principales agentes contaminantes del medio ambiente se encuentran en los pesticidas, en las emanaciones de gases tóxicos de los vehículos y las calderas utilizadas por las industrias manufactureras y las termoeléctricas. A pesar de ser éste tipo de contaminación de un alto impacto para nuestra salud, existen otras fuentes contaminantes que muchas veces pasamos por alto y se encuentran en los objetos que utilizamos cotidianamente sin percatarnos de su peligrosidad.

Entre los metales pesados, los de mayor consideración son el mercurio y el plomo.

El plomo (Pb), puede entrar a nuestro cuerpo al respirarlo o comerlo sin darnos cuenta y se distribuye por el organismo hasta alcanzar el cerebro, el hígado, los riñones y acumularse finalmente en dientes y huesos. La intoxicación por plomo en mujeres embarazadas puede producir aborto espontáneo, parto prematuro, bajo peso al nacer, malformaciones y afectar el desarrollo cerebral del bebé. En niños afecta el desarrollo del cerebro disminuyendo la capacidad intelectual, de concentración y de rendimiento escolar. En adultos puede producir anemia, hipertensión, disfunción renal y problemas reproductivos. Las fuentes principales de contaminación por inhalación son: estar presente en actividades de fundición o reciclaje de elementos que contienen plomo en condiciones no seguras (baterías de plomo, municiones), realizar decapado de pinturas con plomo, utilizar gasolinas con plomo e inhalar humo de cigarrillo. Como ingesta, los mayores peligros se encuentran al beber agua canalizada a través de tuberías de plomo, consumir alimentos envasados en recipientes con esmaltes o soldaduras de plomo e ingerir alimentos contaminados por lluvia ácida.

El Mercurio (Hg), es altamente tóxico y al ser muy volátil, podemos respirarlo si está presente en el aire siendo absorbido por los pulmones y la piel. La exposición prolongada aunque sea a pequeñas cantidades puede causar serios problemas de salud que se presentarán con el paso del tiempo (dependiendo de la cantidad a la que se exponga). Entre los problemas que produce la intoxicación por mercurio, la mayoría son de tipo neurológico como: entumecimiento o dolor en ciertas partes de la piel, estremecimiento o temblor incontrolable, incapacidad para caminar bien, ceguera o visión doble, problemas de memoria, convulsiones y ante una gran exposición puede provocar la muerte. En mujeres embarazadas puede producir daño permanente en el cerebro en desarrollo del bebé. Los productos que contienen mercurio y que son comúnmente utilizados en el hogar son: pilas, detergentes y desinfectantes, tubos fluorescentes (especialmente los de bajo consumo), pintura, termómetros, termostatos (estufas, aire acondicionado), interruptores eléctricos incorporados a electrodomésticos (refrigeradores, lavadoras, estufas). Quizás las formas más peligrosas de contacto con mercurio son los empastes color plata o amalgamas dentales y el consumo de alimentos que provengan de lugares contaminados como pescados y ganado expuestos a la contaminación producida por la minería, fundición, combustión de residuos sólidos y vertido de aguas residuales.

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