Universidades ofrecen colaboración y recomendaciones para ayudar a damnificados de #ViñadelMar

Las casas de estudio han puesto sus servicios y profesionales a disposición para ayudar a los afectados por el incendio en la ciudad jardín.

La Universidad Santo Tomás de Viña del Mar, puso a disposición su Hospital Veterinario y Equipo de Primeros Auxilios Psicológicos. Además del apoyo directo a la comunidad afectada a través de estos servicios, en la institución se están recolectando donaciones para la Escuela Paul Harris de Forestal.

A raíz de la emergencia provocada por el incendio que afecta a un amplio sector de Viña del Mar, Santo Tomás ha puesto a disposición de la comunidad diferentes servicios para ir en ayuda de los damnificados. El Equipo de Primeros Auxilios Psicológicos y el Hospital Veterinario Docente se encuentran disponibles para atender a quienes lo requieran, mientras que a nivel interno se ha iniciado una campaña de recolección de donaciones para ir en ayuda de la Escuela Paul Harris, de Forestal.

El Equipo de Primeros Auxilios Psicológicos de la carrera de Psicología de UST Viña del Mar se encuentra a la espera de indicaciones de la Seremi de Salud para ir en apoyo de albergues y, si se cuenta con autorización, trabajar en el terreno del incendio. Este equipo cuenta con una gran experiencia en situaciones similares ocurridas en las zonas centro y sur de nuestro país en los últimos años.

Por su parte, el Hospital Veterinario Docente ofrece atención gratuita para animales afectados por el incendio, especialmente perros y gatos, y recibirá pacientes hasta completar sus plazas disponibles. El recinto está ubicado en 1 Norte 1713 y su número de whatsapp de contacto es el +56 9 6713 7634.

A nivel interno, en Santo Tomás Viña del Mar se dispuso un punto de recolección de donaciones en la sede 1 Norte de la institución, donde estudiantes y colaboradores pueden ir a entregar útiles de aseo y alimentos no perecibles. Esta ayuda se entregará a la Escuela Paul Harris, de Forestal. Finalmente, cabe mencionar que la Dirección de Asuntos Estudiantiles está encargada de elaborar un catastro sobre posibles estudiantes damnificados para canalizar la ayuda correspondiente.

“HAY QUE RESPETAR EL DOLOR Y LA DIGNIDAD DE LAS PERSONAS”

Por su parte, la Universidad de Playa Ancha, a través de la Psicóloga Lillian Loezar Pérez, entregó recomendaciones para ir en ayuda de los damnificados:

“Lo más probable es que las personas estén en estado de shock, hiper alertas y desajustadas emocionalmente, porque están impactadas por lo que han vivido”.

Así explica la doctora, las consecuencias que se genera entre quienes han experimentado situaciones extremas y repentinas, como perderlo todo de un momento a otro, tal como ocurrió con el incendio que se desató en Viña del Mar este jueves 22 y que consumió más de 130 viviendas.

Por ello, la especialista en Neuropsicología y Neurociencias Cognitiva de la Universidad de Playa Ancha (UPLA) comparte algunas recomendaciones respecto a cómo enfrentar esta nueva realidad, para lo cual enfatiza que es clave jerarquizar las prioridades y urgencias.

Lo que hoy día ocurre, hay que atenderlo hoy, lo de hoy y jerarquizar las necesidades en esta nueva realidad, donde se quemó todo, donde los regalos que tenía comprado quizás ya no existen, donde mi capacidad adquisitiva está en menos cero, porque además tendré que hacer gastos nuevos que no estaban considerados. Entonces, en esta nueva realidad, me tengo que parar y jerarquizar mis necesidades” .

La especialista advirte, además, que las consecuencias o el impacto de vivir este tipo de experiencias dependerá (entre otras cosas), de la edad de las personas. Subraya que alguien joven tiene una proyección de vida más larga, por lo cual tendrá tiempo para reorganizar su toma de decisiones en un corto, mediano o largo plazo. No ocurre lo mismo con las personas mayores, quienes tendrán que evaluar dónde ir a vivir, además, de disponer de pensiones mínimas y de menos tiempo para conretar sus proyectos. Es decir, es posible -dice la especialista- que estas personas no tendrán las posibilidades económicas y vitales para “volverse a parar”.

CÓMO APOYAR

La pregunta es ¿qué pueden hacer los familiares para apoyar o contener a quienes lo han perdido todo? La doctora Lillian Loezar es clara al respecto, cuando dice que, lo primero es respetar los tiempos, los silencios y la dignidad de las personas.

Primero, que respeten su dolor, que respeten su duelo. Que no le digan ‘oh, pero no te preocupes, porque mi casa es tu casa…’ No señor, no señora, perdió su casa. Se puede sentir a gusto, lo puede querer mucho a usted, pero no es su casa. Esa es la primera falacia… no es su casa y la perdió de una manera atroz, imprevista y dolorosa”, subraya la profesional.

Comenta que, es probable que como cada familia tiene una dinámica de funcionamiento distinta, la permanencia de nuevos integrantes en un hogar puede generar dificultades de carácter económicas y operativas, razón por la cual, recomienda generar espacios de conversación, solo una vez que ha pasado el estado de shock.

De manera inmediata, el familiar que acoge a un afectado que perdió todo en un incendio, puede orientarlo a buscar un asistente social u organizaciones sociales que puedan prestar ayuda.

Pero respetar el tiempo y también respetar el silencio. Es decir, si la persona el día de la Pascua, no quiere participar de toda la fiesta, porque a lo mejor, por un tema de deferencia quiere estar en la cena y después retirarse a su habitación, respetar esa decisión. No obligarlo a estar donde no quiere estar. Ha perdido lo material, que no pierda, además, su dignidad. Es decir, que sea consciente de su toma de decisiones”, concluyó la Dra. Loezar.

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