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[Columna de Opinión] Para cerrar brechas, es fundamental que los documentos viajen hacia las personas

De acuerdo a la iniciativa Identificación para el Desarrollo del Banco Mundial, casi 34 millones de personas de América Latina y Caribe no tiene registro de identidad. Sin ello, no pueden ejercer sus derechos civiles ni tampoco figurar como ciudadano. En Chile, hay aproximadamente 400 mil personas sin registro de identidad.

En el caso de los niños es aún más crítico, según una investigación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ya que reciben en promedio hasta 13,9% menos vacunas para combatir enfermedades críticas como tuberculosis, polio, sarampión o tétanos –entre muchas otras-, en comparación con una persona registrada. Esta situación también puede impactar en el acceso a educación, debido a que tienen hasta 17,7% (fuente BID) menor probabilidad de ser matriculados que quienes cuentan con un registro.

La pregunta fundamental es: ¿por qué no se registran? Para algunas personas realizar este proceso implica atravesar muchas dificultades, entre ellas, la falta de recursos y poca accesibilidad en zonas geográficas aisladas, pertenencia a comunidades indígenas o también con padres sin identificación.  

En el caso de las comunidades de zonas aisladas, muchas veces el dirigirse a una oficina de Registro Civil implica incurrir en un gasto mayor y/o tiempos de traslados muy grandes. A muchos les puede tomar incluso hasta un día de trabajo.

Es necesario destacar la importancia y responsabilidad de los países de generar documentos que garanticen la seguridad jurídica de las transacciones e interacciones, así como la credibilidad de los procesos electorales, y el acceso de todas las personas a este derecho.

Una de las respuestas a estos problemas es la innovación tecnológica, que no solo permite la implementación de múltiples centros de emisión descentralizada que facilitan y multiplican el acceso, sino que también abre paso a otras opciones, como pueden ser móviles itinerantes que recorran el territorio –con impresoras móviles y software especializados para controlar la gestión- y se acerquen a las zonas más apartadas y vulnerables, o kioskos (de autoatención) que permiten extender los horarios y puntos de servicios, haciendo más accesible el proceso.

Un caso de éxito muy particular es el caso de Ecuador, en el que la tasa de subregistro pasó de 18 y 20% en la población adulta a un 2,5%, donde los organismos de Registro Civil fueron los que se acercaron a población y aquellos sitios más vulnerables.  

Por esto, los procesos de emisión descentralizados son fundamentales a la hora de cerrar brechas en la prestación o acceso a los servicios. Si una persona está una determinada cantidad de tiempo sin poder obtener su licencia de conducir o cédula nacional de identidad, esto significa que durante todo ese periodo no podrá optar a servicios básicos ni hacer uso pleno de sus derechos civiles, así como participar de manera completa de su vida social, política y económica.

Por Lara Engler, Channel Account Manager
ID Solutions de Zebra Technologies

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