[Columna: Buena Salud] Hoy: La curiosidad que lleva a aprender

Por

Bárbara Hernández Iraira, Psicóloga Clínica-Comunitaria

Continuando con lo que introduje en la publicación anterior, quisiera entregar algunas muestras de aquellos magníficos sucesos que ocurren continuamente en nuestro interior y entorno, tal vez ignorados de manera parcial. El primero de ellos, y también el más complejo, es el milagro de la vida: tan incomprensible que a los curiosos nos atrae enormemente. Muchos son los que se han preguntado qué diferencia lo vivo de lo muerto, cómo es que surge y por consecuencia, cómo es que acaba. Son múltiples los misterios, por lo que hoy quisiera compartirles sólo unas pocas curiosidades que se han podido dilucidar gracias a la ciencia.

¿Sabían que el número de células en el cuerpo es aproximadamente de 75 millones de millones? ¿O que la longitud de todos nuestros vasos sanguíneos es de 96.500 kilómetros? Suenan como cifras inimaginables, pero aún más enigmático puede parecer que funcionan sin pausa para asegurar el correcto desarrollo tanto de sí mismas como de todo el organismo. Por su parte, aquellas acciones que realizamos de manera consciente no dejan de resultar llamativas ¿Cómo es que nuestros músculos obedecen las órdenes del cerebro?. Hace un tiempo que por medio de mi profesión he podido descubrir la estrecha relación entre el cuerpo y la mente, separados sólo con fines prácticos de un paradigma que tiende a atomizar los fenómenos para controlar de cierta manera su complejidad. Lo cual, vuelve al cuerpo y a la mente no como entidades independientes, sino que como parte de una unidad funcional completa, de influencia recíproca. En consecuencia, el alimento que debe importarnos cada día no debe ser sólo físico o sólo espiritual, emocional o afectivo. Más bien nos nutrimos de un conjunto de todo aquello en su correcta medida: abrazos, buenos pensamientos, días al aire libre, actividad física, comida saludable, descanso o agua.

A modo de conclusión, quisiera despedirme invitándolos a la reflexión. Sé que lo que he escrito parece complicado, tal vez inconexo, pero creo que la vida tiene mucho de eso en apariencia, porque nuestras facultades humanas no nos permiten conocer la grandiosidad de todo lo que ocurre, sólo una porción es cognoscible. Pero imagínense, conociendo una pequeña fracción ya podemos llenarnos de asombro, y a su vez rescatar que los consejos son sencillos: ocúpese de lo que entra y sale de sí, que sea bueno, para que así sea todo lo demás.

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