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[Opinión] Acortando la brecha en Innovación y Tecnología

Por María Loreto Ferrari, Rectora AIEP

Las mujeres somos agentes clave para el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación en nuestro país. Sin embargo, aún enfrentamos múltiples barreras que limitan nuestra participación y reconocimiento en estos ámbitos.

Según datos de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información la participación femenina en el ecosistema de la innovación y tecnologías de la información es sólo del 5%. Sólo el 28% de los científicos e ingenieros de todo el mundo son mujeres y en Chile la matrícula femenina de primer año de educación superior 2021 en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) fue apenas un 20%.

Estas cifras evidencian una brecha de género que se debe abordar desde una perspectiva integral y transversal. Por eso, es importante destacar las iniciativas que se han impulsado desde los gobiernos y desde la sociedad civil para potenciar el rol de las mujeres en la innovación y la tecnología.

Por ejemplo, el año 2022 se lanzó la Política de Igualdad de Género para la ciencia, tecnología, conocimiento e innovación, que considera más de 30 acciones para que Chile alcance la paridad de género en el sistema de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación para el 2030.

Entre estas acciones se encuentran: promover una educación inclusiva y no sexista; fomentar el acceso y permanencia de las mujeres en carreras STEM; incentivar el liderazgo femenino en cargos directivos; visibilizar las contribuciones y logros de las mujeres y generar alianzas con otros países para compartir buenas prácticas.

Según el estudio Radiografía de Género en Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación del MINEDUC, entre las personas que realizan investigación en Chile sólo un tercio son mujeres (34%). Respecto de la proporción de mujeres que se titularon el 2019 apenas siete de cada 100 se titularon del área STEM, la que constituye la cifra más baja entre los países OCDE.

Asimismo, existen organizaciones como Laboratoria, Girls in Tech o Comunidad Mujer, que realizan un trabajo fundamental para capacitar a las mujeres en habilidades digitales, crear redes de apoyo y mentoría, difundir casos exitosos, sensibilizar a los actores relevantes y generar espacios de diálogo e incidencia.

Uno de los rubros más masculinizados, por ejemplo, es el minero. Los indicadores evidencian que en Chile la participación de mujeres representa un 10,08% de la fuerza laboral, lo que dista mucho de otros países mineros como Canadá que cuenta con un 18 % de mujeres trabajando en la industria. Una industria se considera masculinizada si más del 60 % de las personas que trabajan en ella son hombres. En la industria minera en Chile, cerca del 90 % de trabajadores son hombres y las mujeres están mayoritariamente en labores de apoyo.

En AIEP, sin embargo, buscamos contribuir de distintas formas en la inclusión de la mujer en las carreras mineras. Así hace un tiempo impulsamos la Beca AIEP Mujer, con el apoyo de la Seremi de Minería y otras organizaciones.

Este beneficio permite que las mujeres egresadas de la educación media o educación media técnico profesional puedan financiar estudios de pregrado en las carreras Técnico en Minería e Ingeniería en Minas en AIEP Rancagua.

Es necesario continuar impulsando la presencia femenina en carreras STEM, teniendo y mostrando referentes concretos. Las niñas y jóvenes necesitan saber que sí se puede. Debemos, además, visualizar toda la trayectoria educacional y académica para ver un panorama completo de las barreras que deben enfrentar niñas y mujeres en el área de las ciencias.

Son muchas las iniciativas del mundo público y privado, de la educación superior y técnico profesional, desde la academia, que abogan y demuestran que las mujeres tienen un enorme potencial para aportar al desarrollo del país con sus ideas, talentos y creatividad.

En este contexto, el #8M es una fecha clave para reflexionar sobre los desafíos pendientes para alcanzar una igualdad sustantiva entre hombres y mujeres.

En particular, es una oportunidad para reivindicar el rol protagónico que han tenido y tienen las mujeres en la innovación y la tecnología y seguir trabajando por eliminar las barreras estructurales que impiden su plena participación, reconocer sus aportes al conocimiento científico y tecnológico y valorar su diversidad y pluralidad.

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